2011/05/09

Bukowski como Chinaski.

Me he leido el libro de "Factotum" en cinco horas. Quotes seleccionadas por mí, en un domingo de semi-despertar y regañado. La obra inicia con esta frase:

El novelista no necesita ver al león comiendo hierba. El sabe que un mismo Dios creo al lobo y al cordero, y luego sonrió, "viendo que su trabajo estaba bien hecho".

André Gide.


"Cuando estuve de vuelta en Los Angels encontré un hotel barato justo al lado de Hoover Street, y una vez allí me quedé en la cama y bebí. Estuve bebiendo durante un cierto tiempo, tres o cuatro días. No conseguí levantarme para leer las ofertas de trabajo. La idea de sentarme enfrente de un hombre sentado detrás de un escritorio y contarle que deseaba un trabajo, que estaba capacitado para hacer ese trabajo, era demasiado para mí. Francamente, estaba horrorizado de la vida, de todo lo que un hombre tenía que hacer solo para comerr, dormir y poder vestirse. Así que me quedaba en la cama y bebía. Mientras bebías, el mundo seguía allí afuera, pero por el momento no te tenía agarrado por la garganta."

Charles Bukowski, Factotum (pág. 57).

"- Chinaski - dijo Smithson.
Me puse al volante y aceleré el coche hasta los noventa.
-Tú tienes el récord ¿eh pistoletas? ¡Te voy a borrar del mapa, te voy a dar una patada en el culo!- le dije.
-¿Qué?
-¡Quítate la cera de los oídos! ¡Te voy a pisotear, pistoletas! ¡Yo le di una vez la mano a Max Baer! ¡Yo fui una vez mecánco de Tex Ritter! ¡Despídete de tu mierdoso record!
-¡Estás conduciendo con el freno pisado! ¡Quita el piedo del maldito freno!
-¡Cántame una nada, pistoletas! ¡Cántame tu cancioncita! ¡Tengo cuarenta cartas de amor de Mae West en mi petaca!
-¡Nunca podrás batir mi record!
No aguardé al disparo. Pisé los frenos. Había supuesto bien su reacción. El pistoletazo y el frenazo sonaron al mismo tiempo. Batí su record mundial por cuatro metros y nueve décimas de segundo. Eso es lo que dijo al principio. Entonces cambió de tono y me acusó de haber hecho trampa. Yo dije:
-Esta bien, tío, ponme la marca que te salga de los cojones,pero vámonos del río. No va a llover y esta claro que no vamos a pescar ni un puto pez."


Charles Bukowski, Factotum (pág. 154).

2011/02/07

Explotar.


Nunca le había puesto demasiada atención. Hasta que le explotarón las orejas.

2011/02/02

Gobernar.

"De todas las actividades humanas, la de gobernar a los semejantes, aún siendo la más envidiada, es la más decepcionante, porque nunca tiene fin y no permite al espíritu reposo alguno. El panadero que ha sacado su hornada, el leñador ante la encina abatida, el juez que acaba de ordenar un arresto, el arquitecto que ve poner el remate a un edificio, el pintor una vez terminado su cuadro, pueden, al menos por una noche, gozar de esa tranquilidad relativa que produce el esfuerzo terminado. El gobernante, jamás. Apenas parece allanarse una dificultad política cuando otra, en gestación mientras se solucionaba la primera, exige atención inmediata. El general vencedor se beneficia largamente de los honores de su victoria; pero el gobernante ha de afrontar la nueva situación creada por esa misma victoria. Ningún problema puede quedar sin solución durante mucho tiempo, porque el que hoy parece secundario, adquirirá mañana trágica importancia. "

Maurice Druon, Los Reyes Malditos III: Los Venenos de la Corona (pág. 99).

2011/01/28

El corazón como sonaja.



Llevo el corazón como sonaja
lechones agarrándolo con fuerza
mis penas se anclaron a sus risas
el desvarío a primera hora de la mañana
a primera hora
distingo auroras entre persianas
el arrozal a lo lejos
mi canto un puente para los infortunios
pero era un caudal llorón
mi estatua destruida con la marea
que tus besos ocasinaron
al sur de mi frontera
donde la locura daba cuerda
desata por nosotros
los últimos sobrevivientes
ahora es cuando asomo el alma
como pelícano en la bahía
que la cólera se ausente
mientras se enamoran con azúcar
yo con mi andar
siempre el andar
el camino
me detuve para voltear no sé cuantas veces
hacía arriba
siempre hacía arriba
uno sabe que las nubes siempre se mueven
pero no hacía donde
o porque
las preguntas tontas de este niño árbol
extrañando el perfumado de sus labios
que eran raíz en mi hamaca
meciéndome de izquierda a derecha
cuando el viento se oponía a defendernos.

Llevo el corazón como sonaja
sacudiendolo en los rostros ajenos
y hace ruido y enfada y causa gracia
pero lo llevo con alegría
¿qué sería de aquél que se lo esconde?
ya sea en un cobertizo lleno de libros
o el cuaderno atestado de versos disparejos
disparejas mis orejas
sordo
preguntándome si estaré aquí para después
cuando la niebla se convierta en desayuno
rocío mi merienda
sonaja mi corazón.


Ulises Sauri