Este fragmente lo rescate de Caminar, también incluido en la edición de Walden o La vida en los Bosques.
"¿Por qué resulta a veces tan arduo decidir hacia dónde caminar? Creo que existe en la Naturaleza un sutil magnetismo y que, si cedemos inconscientemente a él, nos dirigirá correctamente. No da igual qué senda tomemos. Hay un camino adecuado, pero somos muy propensos, por descuido y estupidez, a elegir el erróneo. Nos gustaría tomar ese buen camino, que nunca hemos emprendido en este mundo real y que es símbolo perfecto de que desearíamos recorrer en el mundo ideal e interior, y si a vece hallamos difícil elegir u dirección, es - con toda seguridad- porque aún no tiene existencia clara en nuestra mente."
"Caminar" de Henry David Thoreau, pág. 341
2012/08/22
2012/07/31
Se me van las cabras.
Era de esperarse, si sé me van las cabras
con todo y pastor, perdido en la esquina
allá donde nadie es maldecido y la mañana besa tus pies
-de porcelana, de arcilla, de mármol-
con sus labios de horizonte, sabor a rocío
los ojos rojos, pestañeandole al sol
el abrazo cálido, sonrojadas las mejillas
mientras uno se queda pasmado, lleno de mañana
y lleno de ti
mínimo el recuerdo, asomándose entre nubes
y me castiga
y me canciona
yo no sé responderte ¿para que lo hago?
sabiendo que se mantendrá callado.
Bien se me van las cabras a sabrá dios donde.
Ulises Sauri
con todo y pastor, perdido en la esquina
allá donde nadie es maldecido y la mañana besa tus pies
-de porcelana, de arcilla, de mármol-
con sus labios de horizonte, sabor a rocío
los ojos rojos, pestañeandole al sol
el abrazo cálido, sonrojadas las mejillas
mientras uno se queda pasmado, lleno de mañana
y lleno de ti
mínimo el recuerdo, asomándose entre nubes
y me castiga
y me canciona
yo no sé responderte ¿para que lo hago?
sabiendo que se mantendrá callado.
Bien se me van las cabras a sabrá dios donde.
Ulises Sauri
2012/07/28
Por estos días, el año pasado.
Por estos días, el año pasado
nos sucedíamos
eramos esporas adulteradas
en un cosmos estúpidamente asimétrico
y yo con el vaivén de mis anticipaciones
tratando de ser culpable
de el hielo que termino por consumirnos.
Fuimos por estos días, el mes pasado
una algarabía de besos trapecistas
rezábamos a cualquier alucinación que
se nos presentara,
y tu con los deberíamos en la boca
quizá fuimos nube
nunca lo supimos
eramos otro desgaste envinado por adioses.
¡A mi también me asustas!
Por estos días, el día que creíamos pasado
nos despertó un incendio
de todos nuestros comienzos inútiles
y fuimos a destiempo otra historia de amor fallida.
Ulises Sauri
nos sucedíamos
eramos esporas adulteradas
en un cosmos estúpidamente asimétrico
y yo con el vaivén de mis anticipaciones
tratando de ser culpable
de el hielo que termino por consumirnos.
Fuimos por estos días, el mes pasado
una algarabía de besos trapecistas
rezábamos a cualquier alucinación que
se nos presentara,
y tu con los deberíamos en la boca
quizá fuimos nube
nunca lo supimos
eramos otro desgaste envinado por adioses.
¡A mi también me asustas!
Por estos días, el día que creíamos pasado
nos despertó un incendio
de todos nuestros comienzos inútiles
y fuimos a destiempo otra historia de amor fallida.
Ulises Sauri
2012/07/09
Thoreau como sí mismo.
Aún no termino de leer Walden o la vida en los bosques de Henry David Thoreau. Un ensayo-experimento en el cual accede al atrevimiento de ir a vivir al bosque sosteniéndose de su propia siembra, aquí un fragmento que me pareció oportuno aportar.
" Descubrí muchos lugares inmejorables para erigir una casa, lugares que muchos haabrían considerado demasiado distantes de la ciudad, aunque en mi concepto era la ciudad la que estaba demasiado lejos de ellos. Aquí podría yo vivir, me decía; y allí vivía en una hora todo un verano y un invierno, me veía dejando correr los años, capeando los embates del mal tiempo, y asistiendo a la llegada de la primavera. Los futuros moradores de esta región, dondequiera que levanten sus casas, pueden estar seguros de que alguien los precedió. Una tarde era suficiente para transformar el terreno en huerta, en bosque y en prado. Y para elegir los hermosos robles o pinos que habría de dejar ante la entrada de la casa. Y luego lo abandonaba todo, quizá en barbecho, pues la riqueza del hombre se mide por el número de cosas a las que puede renunciar."
"Walden o la Vida en Los Bosques" de Henry David Thoreau, pág. 87 - 88.
" Descubrí muchos lugares inmejorables para erigir una casa, lugares que muchos haabrían considerado demasiado distantes de la ciudad, aunque en mi concepto era la ciudad la que estaba demasiado lejos de ellos. Aquí podría yo vivir, me decía; y allí vivía en una hora todo un verano y un invierno, me veía dejando correr los años, capeando los embates del mal tiempo, y asistiendo a la llegada de la primavera. Los futuros moradores de esta región, dondequiera que levanten sus casas, pueden estar seguros de que alguien los precedió. Una tarde era suficiente para transformar el terreno en huerta, en bosque y en prado. Y para elegir los hermosos robles o pinos que habría de dejar ante la entrada de la casa. Y luego lo abandonaba todo, quizá en barbecho, pues la riqueza del hombre se mide por el número de cosas a las que puede renunciar."
"Walden o la Vida en Los Bosques" de Henry David Thoreau, pág. 87 - 88.
2012/07/08
2012/06/12
Miller como sí mismo.
Ya tenía unas tremendas ganas de zamparme esta novela. Casi cuatrocientas páginas. Al fin lo logré. Una semana dos días. Debo leer más deprisa, hacerme más tiempo. Los días se anteceden y no hay nadie para decirnos; "mira esta día o este rato se te fue en tal o tal cosa". No no hay nadie. En fin les dejo esto.
"Sí, me he dicho, yo también amo todo lo que fluye: ríos, alcantarillas, lava, semen, sangre, bilis, palabras, oraciones. Amo el fluido amniótico, cuando se derrama de la bolsa. Amo el riñón con sus dolorosos cálculos, su arena y qué sé yo; amo la orina que brota caliente y las purgaciones que no cesan; amo las palabras de los histéricos y las oraciones que fluyen como la disentería y reflejan todas las imágenes morbosas del alma; amo los grandes ríos como el Amazonas y el Orinoco, donde locos como Maravagine van flotando a través del sueño y la leyenda en un bote descubierto y se ahogan en la desembocadura invisible del río. Amo todo lo que fluye, hasta el flujo menstrual, que arrastra el semen no fecundado. Amo las escrituras que fluyen, ya sean hieráticas, esotéricas, perversas, polimorfas o unilaterales. Amo todo lo que fluye, todo lo que contiene el tiempo y el porvenir, que nos devuelve al comienzo donde nunca hay fin: la violencia de los profetas, la obscenidad que es éxtasis, la sabiduría del fanático, el sacerdote con su pegajosa letanía, las indecentes palabras de la puta, el escupitajo que va flotando por el arroyo de la calle, la leche del pecho y la amarga miel que mana de la matriz, todo lo fluido, fundente, disoluto y disolvente, todo el pus y la suciedad que al fluir se purifica, que se pierde el sentido de su origen, que circula por el gran circuito hacia la muerte y la disolución. El gran deseio incestuoso es el de seguir fluyendo, unido al tiempo, el de fundir la gran imagen del más allá con el aquí y ahora. Un deseo fatuo, suicida, estreñido por las palabras y paralizado por el pensamiento."
"Trópico de Cáncer" de Henry Miller, pág.304.
"Sí, me he dicho, yo también amo todo lo que fluye: ríos, alcantarillas, lava, semen, sangre, bilis, palabras, oraciones. Amo el fluido amniótico, cuando se derrama de la bolsa. Amo el riñón con sus dolorosos cálculos, su arena y qué sé yo; amo la orina que brota caliente y las purgaciones que no cesan; amo las palabras de los histéricos y las oraciones que fluyen como la disentería y reflejan todas las imágenes morbosas del alma; amo los grandes ríos como el Amazonas y el Orinoco, donde locos como Maravagine van flotando a través del sueño y la leyenda en un bote descubierto y se ahogan en la desembocadura invisible del río. Amo todo lo que fluye, hasta el flujo menstrual, que arrastra el semen no fecundado. Amo las escrituras que fluyen, ya sean hieráticas, esotéricas, perversas, polimorfas o unilaterales. Amo todo lo que fluye, todo lo que contiene el tiempo y el porvenir, que nos devuelve al comienzo donde nunca hay fin: la violencia de los profetas, la obscenidad que es éxtasis, la sabiduría del fanático, el sacerdote con su pegajosa letanía, las indecentes palabras de la puta, el escupitajo que va flotando por el arroyo de la calle, la leche del pecho y la amarga miel que mana de la matriz, todo lo fluido, fundente, disoluto y disolvente, todo el pus y la suciedad que al fluir se purifica, que se pierde el sentido de su origen, que circula por el gran circuito hacia la muerte y la disolución. El gran deseio incestuoso es el de seguir fluyendo, unido al tiempo, el de fundir la gran imagen del más allá con el aquí y ahora. Un deseo fatuo, suicida, estreñido por las palabras y paralizado por el pensamiento."
"Trópico de Cáncer" de Henry Miller, pág.304.
2012/06/04
Eskenazi como Ignacio.
Termine de leerlo hace tres o cuatro días, me gusto este libro. Máscaras de la conciencia. Es un libro despacito. Desesperadamente humano y fácil de digerir. La cita que pude rescatar.
"—Esa forma de ser errática a mí no me parece tan fatídica, siempre y cuando regreses de recorrer tu propia dualidad, siendo el mismo hombre. ¡Vaya! yo me erotizo con eso. Es el encuentro conmigo en mis devenires y mis decaeres. Yo he tenido una gran suerte, siempre hay algunas salidas que te salvan, hay miles de fórmulas, hasta cantar es una fórmula, yo le llamo "Ellas y magia", y me voy a mi jaula de cristal. Porque el amor es lo primero, una buena mujer. Lo malo es que eso no dura, todo queda como dentro de nada, pero qué se le va a hacer, en fin cada de la vaca flaca."
"Máscaras De La Conciencia" de Matilde Eskenazi, pág. 212.
"—Esa forma de ser errática a mí no me parece tan fatídica, siempre y cuando regreses de recorrer tu propia dualidad, siendo el mismo hombre. ¡Vaya! yo me erotizo con eso. Es el encuentro conmigo en mis devenires y mis decaeres. Yo he tenido una gran suerte, siempre hay algunas salidas que te salvan, hay miles de fórmulas, hasta cantar es una fórmula, yo le llamo "Ellas y magia", y me voy a mi jaula de cristal. Porque el amor es lo primero, una buena mujer. Lo malo es que eso no dura, todo queda como dentro de nada, pero qué se le va a hacer, en fin cada de la vaca flaca."
"Máscaras De La Conciencia" de Matilde Eskenazi, pág. 212.
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